jueves, 13 de noviembre de 2014

PORTULANO: MARAVILLAS DE LA CARTOGRAFÍA EN EL LITORAL

Portulano de Ben Zara (1497)

   Maravillada y movida por la curiosidad de saber cómo explicar el trazado y diseño de las costas en la antigüedad, indagué y encontré un excelente trabajo desarrollado por dos compañeras sobre La Cartografía en el s.XIV y XVI, en el que exponían la instrumentación y de las técnicas de levantamiento (al final del artículo se hace la referencia y se da el enlace para su descarga).

   Para poder comenzar esta travesía literaria, definiremos que son los “portulanos” y para qué se utilizaban.

   Los portulanos, son cartas planas de navegación en las que sólo se representa el litoral con muy poco detalle interior, limitado este último, a accidentes geográficos como son los ríos, las montañas y las poblaciones, elementos que pudieran servir de referencia en el mar. Tienen una gran precisión a pesar de la escasez de instrumentación y la sencillez de la metodología.

¿Cuál es su origen?:

   El origen es incierto, aunque debe situarse entre los s. XII y XIII. El más antiguo que se conserva es el llamado “Carta Pisana”, del año 1320 y se encuentra en la Biblioteca de París.

 Se piensa que los portulanos derivan de un original común, deducido por la coincidencia de orientación de todos los portulanos encontrados y la concordancia del trazado costero (salvo copias, debido a las variaciones en la dimensión de los pergaminos).

Carta Pisana 1320


¿En qué material se diseñaban?.

   El portulano generalmente se dibujaba sobre una vitela o pergamino muy fino, empleando la piel entera de un cordero o ternero con el cuello del animal mirando hacia la izquierda. Se podían usar más de una vitela.

Mateo Prunes 1563

La toma de datos: metodología:


   La toma de datos geométricos se hacía desde el mar, bordeando la costa y tomando orientaciones y distancias a estima, como se decía, distancias “a ojo de marinero” desde puntos separados y midiendo los ángulos con brújula, de esta forma se obtenía una tela de araña de lo más curioso. La metodología a aplicar consistía en intersecciones directas reiteradas.



Su representación en la vitela:

   Con las coordenadas polares medidas: rumbo y distancia a ojo de marinero, se dibujaban las cartas. Esas coordenadas tenían varios orígenes o puntos centrados en los que se dibujaban rosas náuticas con 8,16 o 32 rumbos delineados, formando una circunferencia denominada circunferencia directriz.

   De este modo, cada circunferencia directriz era el centro de proyección y el resultado es una “tela de araña” que es en realidad una homografía entre las figuras de segunda categoría.


   Circunferencia directriz del portulano de Grazioso Benincasa: 16 nudos que parten del ombligo. Las rosas de los vientos aparecen en los 5 nudos.


  Impresionantes mapas que nos dan no sólo información para navegar, sino además nos relata parte de nuestra historia. Una historia que nunca nos deja de sorprender.

“Bien sé que soy mortal, una criatura de un día. Pero si mi mente observa los serpenteantes caminos de las estrellas, entonces mis pies ya no pisan la Tierra, sino que al lado de Zeus mismo, me lleno con ambrosía, el divino manjar”. Claudio Ptolomeo.

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