martes, 29 de mayo de 2012

EL CATASTRO ROMANO: CARÁCTER JURÍDICO Y ADMINISTRATIVO

  Hasta la época de Julio César, las prácticas topográficas / catastrales eran realizados por sacerdotes o augures y siempre eran tareas protegidas por el manto religioso de la época.

  Desde la llegada del citado emperador, los militares y los funcionarios civiles se hicieron cargo de los trabajos topográficos, extendiendo y desarrollando por todo el imperio los conocimientos en este campo.

  Estos nuevos técnicos, con instrumentación conocida como era el chorabates y la groma, realizaban el replanteo de las ciudades haciendo posible el reparto de las propiedades a cada uno de sus ciudadanos dentro un meticuloso marco legal en el que se apoyaba la propiedad de la tierra.

                                      CHORABATES.


                                          GROMA


  De esta forma se gestó un catastro que comprendía en un proceso jurídico y administrativo. 
Gracias a ello, se hacía entrega de las tierras, denominadas adsignatio, a los legionarios licenciados en los territorios sometidos por el Imperio Romano.
Esta situación está documentada en tablillas de bronce, madera o mármol llamadas forma o aes.

  Estas tablillas incluían las diferentes líneas replanteadas en el terreno que representaban cada una de las propiedades reales, además de la superficie de cada asignación, nombre de los propietarios y lotes asignados, junto con la categoría, origen y régimen jurídico.



  Este reparto de propiedad, era de gran importancia, ya que la riqueza del país dependía en gran medida de la recaudación fiscal, que a su vez necesitaba de un control y una reglamentación meticulosa en el marco legal de la época.

  Pongamos un ejemplo de esta situación con los pasos necesarios para materializar una ciudad romana:


  1.  Elección del lugar por parte de los Augures.
  2. A continuación los técnicos replanteaban las dos alineaciones imprescindibles en cualquier ciudad romana: Kardus maximus (norte-sur) y Decumanus maximus (este-oeste). El punto de intersección de estas dos vías principales era llamado Umbilucus que debía ser difícilmente manipulable y visible por todos los habitantes del entorno.
  3. A partir de esos dos ejes principales, con la ayuda de la groma se replanteaban las paralelas denominadas decumanis y kardos, que definirían la retícula geométrica  conocidas por centurias.
  Todos estos trabajos catastrales laboriosos y complejos, se acometían para mejorar beneficios directos e indirectos tanto para el Imperio Romano como para los Titulares Catastrales. 

   Entre otras ventajas las más relevantes son:

  • Al propietario se le garantizaba documentalmente la propiedad y las lindes de la parcela frente a terceros.

  • Premiaba a los legionarios y castigaba a los antiguos propietarios que se habían enfrentado al emperador.
  • La población romana se sentía poseedora de un bien que defendería.
  • Las parcelas tributaban y favorecían el desarrollo económico del Imperio Romano.

























  Una metodología que continúa vigente en algunas partes de la geografía.

Fuente: Catastro Inmobiliario de Manuel G. Alcázar.

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